Luis Galán, extrabajador de la sección de fotografía en la FNAC Callao (Madrid) y colaborador de la revista Nintendo, se puso en 1999 tras la cámara a realizar cortos de ficción, vídeos musicales y publicidad. Una etapa que hasta la fecha le funciona muy bien, augurándole buen futuro.

Ahora, en el 2017, está presentando un corto documental muy especial. AnorMal. Todo un aldabonazo a nuestras conciencias consumistas con el que intenta que, al menos durante unos minutos, reflexionemos y dejemos nuestras preocupaciones de lado.

Precisamente es en el Fórum de la FNAC Callao donde acabo de tener el placer de conocerle, escuchar su experiencia y ver el corto. De conocer un poco más las vidas de una sociedad, en Senegal, que se ayuda constantemente. Con lo poco que tiene y pese a que sus gobernantes malgastan y malversan casi todo lo que llega de Occidente.

Entre muchas sonrisas y tanto sufrimiento, Luis Galán vislumbra una posible solución: las mujeres. Hoy por hoy es el colectivo más sufrido, sobre todo por la poligamia legalizada sin obligar a los hombres a mantener la prole, pero también nos señala que son las que mejor rinden en las escuelas. Confía en que llegará un momento en el que tomen las riendas. Como hacían antes las mujeres occidentales tras las guerras libradas por los hombres.

De un cortometraje es difícil obtener beneficios, pero todo lo que saca, principalmente de premios, lo destina al personal con el que colabora sobre el terreno.

Esta obra, en la que se narra una ínfima porción del material registrado, no está de momento disponible en Internet al estar en plena gira de festivales. Sin embargo, recomiendo ver las fotografías y leer sus vivencias en su página web. Inspirarnos un poco e intentar no preocuparnos por nimiedades. Llegado el día en el que no hagan falta imágenes como estas, que estos testimonios formen parte del pasado, podremos de verdad considerar la humana como una raza civilizada. Por desgracia, queda mucho por hacer, en muchos campos.

Gracias a Luis Galán, a su equipo y a todos los que trabajan en ONGs en estos países desfavorecidos por sacarnos de la ceguera. Por hacernos reflexionar, sacándonos una sonrisa y, como afortunadamente cada vez más personas hacen, involucrarnos en esta realidad y hacer que los sueños de tantas personas por conseguir un futuro mejor se cumplan.

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