Una vez más, sobre un escenario, se resucita a uno de nuestros máximos exponentes teatrales, el granadino poeta y dramaturgo Federico García Lorca.

En esta minimalista y acertada versión de Bodas de Sangre, dirigida por Paco Sáenz con Nerea Barrios en la ayudantía de dirección (directora y autora de Rubias), las pasiones y emociones se dejan sentir a cada minuto, en cada gesto y frase del reparto.

Plagado de simbolismos hacia la muerte, venganza y amor (luna, plata, caballo, azafrán) llenan al espectador, quien se sumerge de pleno en las yermas tierras de secano del campo andaluz.

A los que nos gusta el teatro y, en general la literatura, Bodas de Sangre es un texto que, más que bien, conocemos. continúan latentes en el trágico sentir de los pueblos españoles.

Sin embargo, y como sucede con todas las grandes obras, cuanto más se conoce el texto y el contexto en el que fue escrito, más se disfrutará esta representación.

El canto en directo, los continuos y profundos lamentos  de unos protagonistas atormentados por trágicas rencillas familiares, la escenografía y el vestuario también ayudan al disfrute de un espectáculo en La Encina Teatro (en cartel hasta el 29 de octubre) sin duda muy recomendable.

Por último, queremos agradecer que sigan existiendo, pese al esfuerzo económico que sin duda hacen, estas salas y compañías teatrales fuera del gran circuito comercial y que, sin embargo, engrandecen el panorama de nuestra, afortunadamente, tan diversa y rica en matices oferta cultural.

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