A Contracorriente nos trae el documental dirigido por Alexandre O.Philippe y centrado en la icónica escena de Psicosis (Alfred Hitchcock, 1960), de visionado obligado tanto para amantes del séptimo arte como para perfiles que aspiren a ganarse la vida en la industria cinematográfica, tal es su minuciosidad y valor académico.

El retrato perfecto de una secuencia rompedora: eso es 78/52. La escena que cambió el cine.

Hitchcock nos hizo creer durante gran parte de los 109 minutos de la revolucionaria película que el dinero era lo importante, que en la redención y el aprendizaje de los errores anidaba el verdadero mensaje de la obra, y así nos conduciría por un laberinto para cobayas hasta que Marion Crane (Janet Leigh) entra en el baño. A partir de ahí, todo convencionalismo y mantra cinematográfico de la época saltará por los aires, dinamitado por el genial realizador londinense.

Romper la seguridad y tranquilidad que el entorno doméstico (y más aún el santuario del cuarto de baño) inspiraba en el pueblo norteamericano, incluso durante épocas tan difíciles como la 2ª Guerra Mundial o la Guerra Fría, sería solo el principio. La ausencia de música mientras Marion se prepara para su ducha ni siquiera nos regala la tregua de permitirnos anticipar el horror que se avecina: una escena que Hitchcock rodó como si fuera una pieza totalmente independiente del resto del film.

Los gestos de felicidad de Leigh, único momento de toda la obra en que la vemos y veremos tranquila y jovial, liberada al fin del peso con el que cargaba, serán preludio del asesinato más terrible y genial jamás rodado. Con la alcachofa de ducha como mudo e inerte testigo, una figura irrumpirá para apuñalar repetidas veces a Marion, en una escena a la que Hitchcock y el montaje de Tomasini otorgaron una naturaleza que es mezcla perfecta de caos, desorientación y angustia. Con la música de Bernard Herrmann ahora sí solicitando protagonismo, mimetizándose con el creciente ritmo cardíaco de la mujer y su posterior deceleración hasta apagarse.

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Fotografía: Universal Pictures

Un ejercicio de pausada recreación de la muerte, en una época en la que el cine solía despacharla de la forma más rápida posible.

Detalles como la mano de Leigh (metáfora visual del ritmo al que la vida se le escapa), la pasión volcada en todos los aspectos (el cuchillo jamás contacta con el cuerpo de la doble de la actriz, y el sonido de las puñaladas se obtuvo tras emplear cuchillos sobre varios tipos de melones y una gran pieza de carne) o la magnífica transición del sumidero del lavamanos al ojo de la actriz, serán analizados por un nutrido y granado grupo de profesionales (Peter Bogdanovich, Danny Elfman, Eli Roth, Guillermo del Toro, Jamie Lee Curtis…) enamorados del cine y de la película de Hitchcock.

Un regalo para los que, como ellos, vivimos un romance eterno con las grandes obras audiovisuales.

@Juanlu_num7

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