Las series están de moda de un tiempo a esta parte, y este fenómeno audiovisual presenta ciertas ventajas narrativas con respecto al formato del largometraje convencional. Parece evidente que expandir la longitud temporal de una historia ofrece más (y más sencillos) caminos para desarrollar trama y personajes, y también para presentar líneas argumentales secundarias de peso y calidad.

El puente de Öresund (majestuosa construcción, nexo de unión entre las ciudades de Copenhague y Malmö) sirve como gloriosa excusa para dar inicio a una de las mejores obras que se pueden ver hoy día en la caja tonta (con el reproductor de DVDs bien cerquita, eso sí). El Puente (Bron/Broen) ha cumplido ya su tercera temporada de atracción magnética sobre los gourmets del thriller policíaco, aprendiendo y asumiendo de su predecesora The Killing (Forbrydelsen) las viejas pautas de la maestría danesa en lo que al género se refiere. La primera: construye un@ protagonista especial. O un dúo, en este caso…

Saga Noren (interpretada por Sofia Hellin), desnuda de las habilidades sociales más básicas, brillante en su trabajo como investigadora de homicidios pero incapaz de resolver el misterio de la empatía hacia sus congéneres, es el primer foco de brillantez de la obra. Una mujer que sigue (polariza, más bien) el viejo estereotipo sueco de adict@s al trabajo, cuya vida cambiará con la llegada de un nuevo compañero danés: Martin Rohde. Interpretado por Kim Bodnia, Martin es un tipo sociable, con cierta elasticidad tanto moral como a la hora de interpretar las reglas en general. Bajo el abrigo de tramas muy inspiradas y de ritmo fulgurante, presenciaremos el tutelaje a fuego lento que el mujeriego y simpático danés ejercerá sobre la robótica Saga, enternecedor en ciertos momentos, hilarante durante otros muchos. Un dúo protagonista fascinante y que, pese a sus evidentes diferencias a la hora de encarar y experimentar la vida, se verá atosigado permanentemente por el fantasma de la soledad. Cada uno, a su manera.

Pero un trabajo sublime en el desarrollo de los personajes quedaría desnudo sin líneas argumentales a la altura de las circunstancias, y los guionistas de Bron siempre han sido perfectamente conscientes de ello. La nebulosa en torno al culpable máximo de la tragedia, clásica dentro del género, se enriquece con pinceladas de denuncia social, críticas al sensacionalismo en papel y en los nuevos medios de divulgación de la era digital (youtube, redes sociales…), ecoterrorismo… sortilegios efectistas y efectivos, bombas de humo para que el espectador se devane los sesos durante todas y cada una de las temporadas.

La importancia de la amistad (esa familia que eliges), la lucha contra el aislacionismo personal, el efecto devastador de la traición y la venganza más visceral, el amor de un padre hacia sus hijos, mil y un dilemas morales… los sentimientos más profundos se mezclan con las tramas a gran escala, para convertir a Bron en otra maravilla nórdica que no deberíais perder de vista.

Y, si finalmente seguís nuestra recomendación, id sacando de paso un billete para Copenhague. Los magníficos planos de la serie hacen justicia casi plena a la belleza de la ciudad…

@Juanlu_num7

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