La leyenda de Ochi, con la garantía del sello A24 y tras haber cosechado éxito de crítica y público en varios festivales, entre ellos Sitges, es una cita obligada con el cine para los nostálgicos o las nuevas generaciones bien educadas y amantes del cine de los ochenta y noventa (como los protagonistas de la gran novela Ready Player One).

Esta fantástica ópera prima de Isaiah Saxon (director de vídeos musicales como Björk: Wanderlust), exhuma sentimientos de miedo que se van transformando en amistad, valor y ternura a lo largo de la historia, envuelta con una espectacular fotografía (el entorno salvaje y bello ayuda mucho) demás de muy buenos efectos visuales.

Todo empieza cuando Yuri, una joven rebelde de la remota isla de Carpathia, es educada para temer a las criaturas nocturnas del bosque, los Ochi.

Cuando Yuri encuentra un bebé Ochi herido, decide escaparse de casa y embarcarse en una aventura para reunirlo con su familia. A partir de aquí empieza la aventura para conocer de verdad a los Ochi, no solo de Yuri, sino de su padre y de su hermano mayor.

Uno de los temas que toca la película es la orfandad, otra característica de las aventuras setenteras u ochenteras motivadas por las dificultades familiares o entre los amigos.

La amistad con personajes imaginarios pero muy reales, que nos protegían y acompañaban para los nacidos fuera de los juguetes electrónicos o digitales y sin tantas pantallas, se hace patente de nuevo con La leyenda de Ochi. Algo muy necesario para el buen desarrollo como personas, potenciando la imaginación que luego nos ayudará en la vida real a resolver nuestros conflictos.

Adentrarse en una sala de cine a partir de este viernes 23 de enero, de la mano de A Contracorriente Films, para deleitarse con La leyenda de Ochi es como iniciar una vibrante partida de rol o un épico viaje a lo desconocido, al Reino de Fantasía, a otros mundos lejanos junto a sus protagonistas juveniles, Helena Zengel (Noticias del gran mundo), Finn Wolfhard (Stranger Things) más Emily Watson y Willem Dafoe, ejerciendo de padre protector y un punto extravagante con la armadura que porta como los antaño caballeros quijotescos y defensores de los débiles.

 Lugares muchas veces invisibles y que pasan desapercibidos, sobre todo para los adultos, pero en realidad tan cerca.

En definitiva, La leyenda de Ochi es una ópera prima audaz que sin duda merece la pena apoyar, y disfrutar, en una buena sala de cine.

@EduVicu

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