Como en la película Freaks!, Incontrolable nos enseña que las personas diferentes, con un problema de salud neuronal, (o discapacidad física), son perfectamente normales. No debemos ni exhibirlas como los desgraciados protagonistas de Freaks!, ni reírnos o temerlas.
Debemos intentar entenderlas y buscar soluciones, adaptarnos, y contar con estas personas porque son perfectamente capaces para bastantes tareas y por supuesto para convivir en sociedad.
Es lo que nos enseña la historia real de Incontrolable (I Swear). Con su toque de humor mordaz, tan británico, y un aire a Billy Elliot por el ambiente de clase media baja y por la severidad del padre que vuelca sus esperanzas y frustraciones en el hijo que no cumple sus expectativas. Sueños de ser boxeador en el caso de Billy Elliot, ya que Billy lucha por ser bailarín y, en el caso de John Davidson, por la repentinamente malograda carrera como portero de fútbol cuando al aparecerle el síndrome Tourette y es incapaz de centrarse en el partido más importante de su incipiente meteórica carrera.
Sin embargo, ante este dramático inicio, el filme pronto se torna en esperanzador cuando, gracias a la madre de su mejor amigo, enfermera de psiquiatría, John aprende no solo a convivir con el terrible síndrome sino a explicar a la sociedad, incluido el cuerpo policial con los que al principio tiene ciertos encontronazos.
Poco más se puede decir de Incontrolable, un estupendo filme desde la secuencia inicial en la que John grita “fuck the Queen” en plena ceremonia de entrega de medallas al mérito civil por parte de la reina Isabel II hasta el final, con imágenes del verdadero David, interpretado por el merecido ganador del BAFTA al mejor actor frente a Michael B.Jordan, Leonardo DiCaprio y Timothée H. Chalamet.
Además, la película dirigida por Kirk Jones ha recibido igualmente (muy merecidamente) el premio a Actor Revelación (Rising Star) también en los BAFTA; la película ganó en los British Independent Film Awards (BIFA) y recibió los premios a Mejor Película y Premio del Público en el Brain Film Fest.
En el Reino Unido ha cosechado más de un millón de espectadores este carrusel de emociones, risas, lágrimas, frustraciones y esperanzas que nos deja con un final feliz y, lo más importante, una estupenda reflexión por lo mucho que queda por aprender como sociedad. Hemos avanzado desde el siglo XIX, pero tristemente no tanto como cabría esperar de una sociedad tecnológica y científicamente (supuestamente) tan avanzada.
Desde aquí, recomendamos efusivamente el visionado de Incontrolable en cines desde este viernes 10 de abril gracias a Selecta Visión.










Para comentar debe estar registrado.