La verdad te hará libre, aunque duela. Sin embargo, para mantener la felicidad, sobre todo de los niños, bien es sabido que a veces conviene mentir u ocultar información.
Esta máxima filosófica es lo que se plantean, durante la cena de Nochebuena en Lapönia, los dos matrimonios formados por Natalia Verbeke (El otro lado de la cama, El método), Julián López (Los destellos, Dolor y gloria), Ángela Cervantes (nominada al Goya a la Mejor Actriz Protagonista por La furia; El mal invisible) y Vebjørn Enger (En busca del palacio dorado).
A pesar de la ilusión en este encuentro familiar, todo se trunca cuando, nada más aterrizar en Lapönia, la prima pequeña suelta la verdad sobre Papa Noël. La apacible cena en la que tienen que decidir qué hacer con los niños a la mañana siguiente, Navidad, se vuelve un combate dialéctico sobre la conveniencia o no de decir la verdad y un choque cultural con tópicos entre dos países con culturas y caracteres tan distintos como Finlandia y España. Dos formas de ser, dos enfoques educativos, muy diferentes. Por un lado, mantener las creencias y mitos, todo aquello no demostrable, al margen, desechado como algo poco o nada útil para el desarrollo personal. Como una forma de evitar desilusiones futuras.
Por el otro, las ganas de instantes, días, épocas, inmensos de felicidad.
Cada pareja tiene sus motivos de hacer y decir lo que piensa y, como se dice en la película, lo mejor es un punto intermedio, un «mix mix» de ambas teorías. Aunque no siempre resulta fácil.
Esta mordaz comedia, no apta para todos los públicos por razones obvias, es una genial adaptación de la exitosa obra teatral homónima, llevada a la pantalla por David Serrano con guion de por Cristina Clemente y Marc Angelet, junto a Jordi Casanovas.
David Serrano es garantía de buena comedia, con películas como Voy a pasármelo bien, Días de fútbol, por la que fue nominado al Goya como mejor director novel, y guionista, entre otras películas, de El otro lado de la cama, ganadora en 2002 de la Biznaga de Oro al mejor largometraje en el Festival de Málaga.
Si Perfectos desconocidos es un inocente juego de leer en voz alta los últimos mensajes recibidos, aquí es el dilema de si conviene o no contar siempre la verdad, especialmente a los niños.
A lo largo de la noche, a pesar de los intentos por mantener la calma, los cuatro terminan cruzándose reproches como dardos envenenados. Reproches y acusaciones con las que, al menos en algunos casos, nos será fácil sentirnos identificados.
El ambiente se va tensando gradualmente hasta lo que parece un punto de no retorno y el fin de las relaciones familiares.
Sin embargo, la magia navideña, una espectacular aurora boreal y una honesta búsqueda para reconstruir vínculos resquebrajados por el tiempo y la distancia abren una puerta a la esperanza. A que la Nochebuena sea, en verdad, una Noche de Paz, ofreciendo un final “feel good” propio de toda película navideña, aunque, insistimos, no lo es.
En los aspectos puramente técnicos, cabe resaltar los que nos comentó el propio David Serrano en un pase previo. Fue un rodaje relativamente fácil por tratarse de una sola localización cerca del hotel en el que se hospedó el equipo técnico y artístico, a pesar de los continuos reflejos por las enormes cristaleras.
Tanto David Serrano como los actores están muy agradecidos por el suficiente tiempo de ensayos y lecturas del guion, lo que da como resultado unos diálogos brillantes y un ritmo muy acertado.
Hablando de los diálogos, como curiosidad nos comentaron que Ángela Cervantes y Vebjørn Enger (actor noruego haciendo de finlandés), tuvieron un coaching para sus breves frases en finlandés, dando una perfecta apariencia y mucha naturalidad en pantalla.
A partir de mañana uno de abril, entre procesión y procesión de Semana Santa recomendamos ver Lapönia, un filme con tintes reconciliadores.










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