Hay muchos ejemplos de personas excepcionales, que nos fascinan por su valentía y las proezas que realizan. Héroes reales como los pilotos de MotoGP, motocross, Fórmula 1, etc. O intrépidos exploradores, navegantes y aventureros incansables como los españoles Paula Gonzalo (Allende los Mares) y Pedro Jiménez (Alegría Marineros) o la entrañable, heroica familia neozelandesa The Cruising Kiwis.
Y luego están los que despiertan La Fiera, que hace entrar en trance al igual que los flamencos cuando cantan, bailan o tocan los peculiares instrumentos de percusión. Superhéroes (¿locos, quizá?) que desafían los límites humanos, arriesgando sus vidas, necesitando una sobredosis de adrenalina para realizarse y sentirse vivos. Seres increíblemente humanos que nos atraen por otras causas, una mezcla entre querer superar nuestros miedos y porque realizan actividades a las que jamás nos acercaríamos el resto de los mortales. Incluso perdiéndonos sensaciones, imágenes únicas, grandiosas.
La gran película La Fiera trata sobre los pioneros del salto base en España, Carlos Suárez (interpretado por Carlos Cuevas), Manolo Chana (José Manuel Poga), Álvaro Bultó (David Marcé), Darío Barrio (Miguel Ángel Silvestre) y Armando del Rey (Miguel Bernardeau). Personas fuera de lo común, unidos por una férrea amistad y la búsqueda de superar límites de la capacidad humana que descubre los trajes con alas, haciendo de estos arriesgadísimos vuelos su pasión. Casi su única razón para vivir y su forma de escapar de la rutina.
La narrativa, cuyo eje principal es una supuesta entrevista a varios integrantes de este grupo, está muy bien hilada y equilibrada entre lo que dicen y las sorprendentes secuencias de vuelos o escaladas de paredes aparentemente impracticables. Las razones que nos dan a los espectadores, quienes nos preguntamos el por qué mientras somos testigos de sus alocadas experiencias sin poder casi ni pestañear, sirven de estudio y análisis de la psique humana.
Técnicamente, las secuencias están muy bien filmadas, sin mostrar la morbosidad visceral, de tal forma que nos permiten ser testigos en primera persona, casi llegando a sentir lo que los protagonistas, aunque difícilmente podamos llegar a entenderles del todo.
Meterse en la piel de estos carismáticos personajes que, como en el sonadísimo salto base desde uno de los altos pisos de la Torre de Madrid a la Gran Vía no les frenaban ni las leyes humanas ni las físicas no debió ser fácil, pero si una extraordinaria vivencia tal y como comentaron los propios actores en el estreno ayer miércoles cuatro de febrero.
En sí, La Fiera es un homenaje no solo a los miembros fallecidos de este grupo, sino a todos los que forman la “fatality list” (lista fatal), es decir, a todos los que fallecen con este ¿deporte? El director, Salvador Calvo, el guionista Alejandro Hernández, todo el equipo artístico y técnico han sabido confeccionar una película que mezcla a la perfección el drama, la aventura de alcanzar límites imposibles, la comedia mordaz y una verdadera vitalidad como pocas lo han hecho. Por todo esto, bien merece un visionado en la pantalla grande La Fiera desde mañana viernes 6 de febrero, y no solo para los aficionados a lo extremo. Si también sirve para concienciar a estos aficionados que despiertan sus fieras a poner ciertos límites reduciendo algo el elevado riesgo, como pretenden los que gestionan la “fatality list”, todavía mejor.
El cine, con este tipo de arriesgadas, valientes producciones, demuestra que aun tiene mucho futuro, una vitalidad inquebrantable, por delante.










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