Ante una enfermedad tan grave como el cáncer, todos los problemas son ínfimos. Y más, como bien saben en la Fundación Aladina, si afecta a un niño. Es una de las lecciones, la más importante, que nos enseña Uno para todos, una película valiente, que, con la misma valentía, A Contracorriente Films estrena este viernes 18 de septiembre en España. Pese a todo el panorama. O quizá por eso, para sacarnos una sonrisa y levantarnos el ánimo.

Una película que han tardado tres años en sacarla adelante, con un estilo sin grandes pretensiones técnicas, donde impera el realismo intercalando algunos planos de gran belleza. Puestas de sol y paisajes que nos enseñan lo visualmente atrayentes que pueden resultar los casi, por desgracia, olvidados pueblos de nuestra geografía. Paisajes que acompañan a la perfección el transcurrir narrativo.

Entrando en la historia, pudiera parecer que no vamos a descubrir nada nuevo en la pantalla, pero un buen giro de guion nos mostrará pronto una realidad cruda y esperanzadora a la vez. Nos hará ver que, si cada uno pone de su parte, es fácil que todos lleguemos a entendernos. Que hay que perdonarse y apoyarse los unos en los otros para resolver los conflictos y problemas que puedan surgir.

El punto de partida, Aleix, profesor sustituto que tiene que hacerse cargo de una clase de preadolescentes, con sus rencillas, lo hemos visto en infinidad de películas, algunas memorables como la francesa Los Chicos del Coro y, más recientemente, Los chicos de Saint-Denis y la divertida alemana Fack ju Göhte (¡Qué te den, profe!). Si en Los chicos de Saint Denis, era la profesora nueva la que tenía un conflicto con su expareja, en esta ocasión, Aleix tiene sus conflictos familiares. Lleva tiempo sin hablarse con su madre y sus hermanos.

Hasta aquí, como decía, nada nuevo sino fuera porque Carlos, el alumno más conflictivo, está ausente. Este es el giro novedoso de una obra con un reparto impecable y que va poco a poco haciéndose más y más emotiva, vibrante, atrapando al espectador hasta terminar con una fenomenal combinación entre la lágrima y la sonrisa.

Hasta aquí aconsejo leer a los que no os gusta leer o ver nada sobre una película antes que verla, para descubrirla completamente virgen, como suele decirse.




Sus compañeros no quieren que Carlos vuelva, ni siquiera le guardan el sitio, salvo su mejor y único amigo, al que le da igual todo y no pasa del tres en los exámenes. Solo los alumnos conocen bien a Carlos, pero no dicen nada por no ser chivatos. Un adjetivo que siempre y en todo lugar, es el peor que le pueden colocar a uno, y más en los colegios e institutos.

La ausencia de Carlos no se debe a una expulsión o porque se está saltando las clases. La leucemia, como si el karma o el destino le pusiera una prueba, se ha cruzado en su vida.

Cuando recibe el visto bueno de los médicos, Aleix deberá reintegrarle en clase, momento en el que descubrirá, junto al resto de profesores y la directora, el pasado de Carlos como abusador. Hasta ese momento, lo poco que le había visto Aleix en su casa, le había caído bien. Queda sorprendido por el hecho de que Carlos hubiera programado un videojuego por sí solo, habiendo aprendido únicamente gracias a otro paciente en el hospital.

Será esta herramienta, cada vez más usada en la educación pese a que sigue teniendo alguna que otra voz en contra, la que salve el curso justo en el momento de más desesperación para Aleix.

Como último recurso, se le ocurre proponerles hacer un videojuego. Los alumnos, aprovechando las cualidades de cada uno, serán los responsables de llevarlo a cabo. Los que mejor dibujan, crearán los personajes; los que son creativos, desarrollarán la historia; los más organizados, los que llevarán la organización para ir avanzando, coordinando a todos. Carlos, junto a otro chico a quien también le gusta programar, aunque no es tan bueno como él, serán los dos que tejan los entresijos del juego. Pese a los recelos iniciales, terminarán por formar un buen equipo y cumpliendo, juntos, o casi todos juntos, el objetivo.

Un juego, una aventura colaborativa, que les cambiará la vida tanto a los alumnos como a Aleix.  Como dice el acertado eslogan de Uno para todos, “un profesor puede cambiarte la vida; un alumno, también”.

Ahora que parece darnos una tregua el Covid19, y que está empezando un nuevo curso, es el momento de volver a las salas de cine. Otro regreso más, después de la reapertura de salas con reposiciones míticas como Cinema Paradiso, para ver esta película. Esta y otras, como la serie Temporada de Arte (que en breve se reanuda tras la larga pausa), otro proyecto en el que colabora A Contracorriente Films como parte de su apuesta por acercarnos un variado y talentoso repertorio de títulos.

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