En clave comedia, con algunos toques extremos, casi de comedia negra, Mis queridísimos padres sigue la tradición de lo que podemos llamar «comedia familiar, ligera» que tan bien hacen los franceses.
Un filme para pasar un buen rato, reírse y olvidarse de los problemas cotidianos. O no tanto en este caso, porque algunos diálogos nos harán reflexionar.
La historia se inicia cuando los padres de tres hermanos, muy diferentes entre sí, les llaman para que vayan a verlos con urgencia. Los tres, cada uno en distintos sitios, se hacen un largo viaje para reunirse con ellos. A lo largo del camino van haciendo hipótesis de lo que les ha podido pasar, alarmándose cuando llegan a la casa familiar y no encontrarlos.
La tensión y extrañeza al encontrarse una nota de sus padres diciendo que han salido a dar un paseo.
A partir de aquí, peleas y celos pasados salen a relucir, con actitudes a veces un tanto egoístas… ¿Se puede disfrutar y vivir bien, compartiendo una fortuna con la familia y a la vez ayudar a quienes más lo necesitan? ¿Es malcriar repartir un dineral «caído del cielo» a los hijos, corriendo el riesgo de que no hagan nada más?
Son preguntas que hacen de Mis queridísimos padres, no solo una comedia ligera más sino un filme muy humano, retratando las reacciones que perfectamente podríamos tener en esta situación. La decisión final, (que no comentaré para no destripar nada más), ¿es para lavar su culpabilidad, o para huir y no afrontar lo sucedido? El debate, y las risas, están garantizadas a partir de mañana viernes 18 de septiembre, estreno en cines de la mano de A Contracorriente Films.
@EduVicu










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