Con alegría se pasa el día

llega la noche y no hay reproches

los ojos pardos de los guepardos

van traspasando como los dardos

el aire negro que inunda el lago.

 

Sus habitantes son bichos raros

negras escamas y dientes largos

vacíos ojos que inundados

buscan en vano salir del lago.

 

Feliz aquel que como él

tiene dos horas para comer.

Oye muñeca no me interesa

mirar tus muslos bajo la mesa.




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"Aprendí a ser formal y cortés y a cortarme el pelo una vez al mes. Mas si me aparté de la sociedad, fue que nunca me gustó la vulgaridad". Escritora por devoción y lectora por convicción.

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