Sí «Rebelión en la granja» («Animal Farm», George Orwell) es una fábula o sátira política, Ovejas detectives (dirigido por Kyle Balda sobre una adaptación del libro Las ovejas de Glennkill de Leonie Swann), es una fábula para hablarnos de importantes temas morales, éticos.
Prejuicios como apartar al diferente solo por serlo, (en este caso, las ovejas “marginan” a las que raramente nacen en invierno en lugar de en primavera); la importancia de recordar todas las vivencias, aunque duelan, ya que eso nos ayuda a aprender y tomar decisiones mejores en el futuro; o a trabajar en equipo y superar nuestros miedos, saliendo de nuestra «zona de confort».
Todo ello envuelto en una historia de misterio en el que, gracias a las historias que el pastor George cuenta a su rebaño cada noche, las ovejas (sí, ese animal aparentemente olvidadizo e incapaz de valerse por sí mismo fuera del rebaño -por algo se dice “ser como un borrego-) irán aplicando los tópicos de este género para salvarse y resolver detener al culpable. O al menos ayudar al agente del pueblo a impartir justicia, resultando ser de inestimable ayuda.
Todo ello en un pueblo idílico de la campiña inglesa pero que concede un guiño al terror de Bienvenidos a Derry, la serie precuela de IT, recordándonos que el horror puede surgir, por desgracia, en cualquier parte.
En definitiva, el filme, que llega a nuestras pantallas mañana viernes 8 de mayo, es una excelente combinación de comedia detectivesca y «feel good», con un reparto solvente y buenísima integración entre imagen real y animación, incluyendo las voces de las ovejas tanto en la versión original como en la doblada al castellano.










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