Si Lawrence de Arabia, Orens para los árabes, dijo que el desierto hechiza, y fascina, a los que lo ven por primera vez sin haber nacido ahí (opinión que muy seguramente comparte Gerardo Olivares, el director de la entretenida y a la vez conmovedora 4 Latas), uno de los personajes principales de esta road movie a la desesperada opina todo lo contrario. El desierto atrapa, pero, al menos para Joseba, no tiene nada de fascinante sino todo lo contrario. Joseba, ya anciano y a punto de morir, está interpretado por Enrique San Francisco con la misma gracia, soltura y sin cortapisas de siempre. Breve, pero genial.

Sus dos amigos Jean Pierre (Jean Reno) y Tocho (Hovik Keuchkerian) junto a Ely, la hija de Joseba, (Susana Abaitua) que acepta acompañarles reticentemente ya que hace años que no ve a su padre, viajan a Mali, lugar donde vive Joseba, al conocer que se está muriendo. Y lo hacen en el mítico Cuatro Latas de los orígenes del Dakar.




Tras un sinfín de aventuras, que les llevan a conocer a un peculiar dealer, (Arturo Valls), a Mamadou (Juan Dos Santos) un inmigrante arrepentido, de vuelta a casa, que le enseña a Ely la magia de África y trata de ayudarles en lo que puede más un terrateniente mafioso (Francesc Garrido) que les pondrá en serios apuros. Pero parte de la magia del desierto es que en el último minuto, por disparatado o insólito que sea, pasa algo que da una segunda oportunidad, nuevas esperanzas.

Sin duda recomendamos 4 latas, (apuesta de Netflix con el apoyo de RTVE), un film de aventuras, con comedia y tragedia entremezclándose mediante buenos diálogos y planos espectaculares desde el aire o a ras del desierto, que merecen ser disfrutados en la pantalla grande.

@EduVicu

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