22ª (Ciber) Edición del Festival Alemán de Cine

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2020.

Verano raro, en cuarentena, o con movimientos reducidos según las fases de reapertura de cada zona.

También es rara, y limitada, la vigésimo segunda edición del Festival de Cine Alemán. Pero al menos puede celebrarse, gracias a Filmin, uno de los colaboradores habituales.

Una vez más, la alianza entre exhibidores y distribuidores con las plataformas digitales permite al público disfrutar del cine desde casa. Una simbiosis que ha venido no como “solución temporal” sino para quedarse, por lo que las salas de cine tendrán que buscar nuevas formas de atraer a los espectadores. Ya no solo vale decir que es una forma de socializar y ver con mucha gente una película, aunque sin duda es uno de los puntos fuertes de ir al cine. La tecnología y comodidades varias deben jugar un cada vez más importante papel.

Pero esa es otra historia. Ahora, como cada año, os voy a ir dejando las películas que vaya disfrutando sesión a sesión.


06/06/2020

Mi final. Tu comienzo (Mein Ende. Dein Anfang)

Disponible también en Filmin el 9 de junio 2020.

Mariko Minoguchi debuta como directora con un interesante ejercicio narrativo que combina dos dramáticas historias de amor, tiernas pero duras, bordeando la ciencia ficción espacio-temporal.

Mi final. Tu comienzo, escrita por la propia Mariko Minoguchi, va desgranando, mediante recuerdos, la intensa relación de Aron y Nora, predestinados a estar juntos de no ser por la muerte de Aron en el atraco a un banco. Así se cierra el círculo de sus nombres, una buena metáfora para las en ocasiones extrañas y aparentemente fortuitas conexiones entre dos personas.

Para Aron, un físico teórico, todo tiene una causa y las casualidades no existen, sino que se deben a la “falta de información”. Este concepto marcará la historia de Nora, ya que el final de Aron, provocado por una reacción en cadena de Nora, es el inicio de otra vida para ella. Una vida donde el tiempo se ha detenido, o quizá no.

Mariko Minoguchi ha hecho de Mi final. Tu comienzo una buena primera película, con un ritmo ágil que, pese a la dureza del drama, atrapa desde el principio. Sin duda habrá que seguir su progresión.




07/06/2020

Coup

Disponible también en Filmin el 9 de junio 2020.

Siendo su primera película, Sven O. Hill mantiene en Coup el estilo documental en el que se especializó tras graduarse en el 2004 de la Hamburg Media School. Es lo que hace interesante esta historia (real) de cómo un trabajador de banco y miembro de un club motero, Daniel Michel, decide cometer en 1988 un fraude bancario para hacerse con una fortuna y guardarla en Luxemburgo.

Intercalando alguna secuencia animada y fragmentos de una supuesta entrevista, el protagonista, un irredento rockero ansioso de vivir sin ataduras, va narrando cómo él y uno de sus compañeros en el club deciden cometer el fraude y escapar a Australia. Sin embargo, la negativa de Paula Kalenberg, interpretando a la pareja del protagonista con quien tiene un hijo, de irse de Alemania les cambia los planes. Sintiéndose solos, pese a tener suficiente dinero para vivir a un elevado nivel de vida y con la seguridad de que no les pueden atrapar, deciden organizarlo todo para evitar la cárcel.

Un thriller financiero que, sin tener un ritmo trepidante o el look elegante y a la vez oscuro de este tipo de películas, merece la pena ver. Tanto por la peculiar narrativa como por la moraleja que uno puede sacar tras ver Coup. Asegúrate con quien quieres dar cada paso en la vida y si merece la pena dejar atrás un importante logro por alguien.

 

08/06/2020

Alfons Mofletines. Cuenta atrás para el caos. (Alfons Zitterbacke – Das chaos ist zurück).

La primera película infantil de esta 22ª edición no ha defraudado. Divertida, algo gamberra y con la importante moraleja de que con un buen equipo, y unos padres que saben cómo apoyar y motivar a sus hijos, pese a lo desastre, caóticos o extremadamente imaginativos que puedan ser, todo se puede lograr.

En el caso de Alfons, cumple perfectamente los tres adjetivos, pero no por ello deja de ser un genio que, contra viento y marea, busca alcanzar su sueño: ser astronauta en la ISS. Bueno, ese y ligar con Emilia, la chica nueva de clase, que además es su vecina. Ella y Benni, el mejor amigo de Alfons (por no decir su único amigo) formarán junto a éste un gran equipo para ganar un importante concurso que les permitirá un viaje a la Agencia Espacial Europea. Para ello tendrán que fabricar el mejor objeto volador, y competir contra el presumido y matón de la clase, apoyado por su rico y tramposo abuelo, y un profesor que no puede tener más manía a Alfons.

Cuando peor está todo para el joven soñador, tanto que llega a quitar de su cuarto todos los posters y maquetas de naves, sus padres reaccionan y logran devolverle la ilusión, defendiendo a Alfons cuando se juega la expulsión del colegio y ayudándole a recobrar su empeño y su autoestima.

Esperemos que esta sencilla, mágica, ilusionante, esperanzadora y bien llevada primera película para el público infantil de un experimentado (en la gran y pequeña pantalla) Mark Schlichter, coguionista de la misma junto a Anja Flade-Kruse y John Chambers, pueda verse más adelante en nuestro país, (y tenga amplio recorrido en las plataformas de streaming).

El espacio entre las líneas (Gut gegen nordwind).

Esta comedia romántica, adaptación del best-seller internacional de Daniel Glattauer nos narra, con un cierto aura de las buenas comedias francesas, el enigmático y anónimo romance entre Emmi (Nora Tschirner) y Leo (Alexander Fehling), cada uno con su respectiva trama de un romance, fracasado pero imposible de olvidar en el caso de Leo; complicado en el de Emmi.

Con una buena puesta en escena y un ritmo agitado a veces, pausado otras, la triunfadora (y multifacética, ya que en su currículum se incluyen obras de cine, para televisión y teatro) Vanessa Jopp logra atraparnos hasta el final, manteniéndonos en vilo, para tratar de descubrir si los dos amantes por correo electrónico, a través del cual se van contando confidencias y anhelos, lograrán encontrarse y, de hacerlo, mantener vivo el amor surgido cunado Emmi, por error, manda la solicitud de baja a una revista a un desconocido con una dirección de correo electrónico similar a la de dicha publicación.

El espacio entre las líneas parte de  un enredo que fácilmente podía caer en lo banal pero, lejos de hacerlo, se convierte en una intensa y conmovedora historia de amor, cada vez menos anónimo, entre dos desconocidos.

 

10/06/2020

 

Rostros donde perderser (Lost in face).

Este original documental, dirigido por el neurocientífico Valentin Riedl, busca descubrir la percepción que Carlotta tiene del mundo. Carlotta es una de las pocas personas (una de cada cien) que padecen el síndrome de prosopagnosia, impidiéndoles reconocer rostros, incluidos los conocidos o los suyos propios.

Valentin Riedl conforma un interesante relato uniendo una entrevista a Carlotta; sus vivencias en el día a día, puntualmente desenfocadas, y fragmentos de dibujos animados con un estilo entre el cubismo de Picasso y el surrealismo algo oscuro de Buñuel. Para reforzar esta fragmentada, angustiosa y anómala visión, Riedl sobrepone a las secuencias animadas la banda sonora de una fogata cuyas llamas consumen todo lo que tocan.

Valentin Riedl nos muestra también algunas de las pruebas médicas, neurocientíficas a las que se somete periódicamente Carlotta, y los escáneres cerebrales obtenidos, como prueba testimonial de los avances que, poco a poco, se van dando. Quizá demasiado poco a poco.

El documental está acertadamente filmado en un contraste entre tonos oscuros y la luz natural de la granja donde ella trabaja; de Carlotta junto a Mario, su caballo o en el pequeño velero que tuvo por tres años.

Los tonos oscuros aparecen en la oscuridad del taller donde Carlotta pinta sus cuadros, a la luz de las velas. Tan a oscuras trabaja que nos confiesa que siempre es una sorpresa ver el resultado final verlos a plena luz de día, cuando los cuelga en una galería para exponerlos. Y es que, a pesar de que Carlotta no puede ver rostros, tiene el don de la pintura.

En sus cuadros se obsesiona con los rostros, los que deforma. Otra vez el toque cubista. Siempre ha buscado la cara, pero nunca ha podido ver una. Ni en el espejo, ni en una fotografía. Ni delante de ella para luego dibujarla. Desaparece inmediatamente. Es algo que se esfuerza por explicar a la gente. Por ejemplo, a quienes se acercan a ver sus cuadros expuestos.

Una de las soluciones que se le ocurrió fue palparse con una mano su cara y, con la otra, dibujar lo que “ve”. O siente, mejor dicho.

El momento quizá más reflexivo del documental es cuando nos habla de su infancia. Lo que más ansiaba era que la dejaran tranquila, sin hacerla sentir diferente por ser incapaz de reconocer a sus profesores ni compañeros de clase.

Continuamente se imaginaba cavando profundas madrigueras donde vivir, metáfora quizá de alguien organizado, con túneles que las conectaban: una para dormir, otra para provisiones, otra para libros. Sobre todo, libros, recalca. Libros de lugares lejanos como el Congo o el Amazonas, fueron una importante ruta de escape (como para tantas otras personas). Soñaba con vivir en esos lugares, así la gente no sabría qué le pasaba.

Sueños en los que ella no giraba con el mundo.

Como dato interesante, para reconocer, o tratar de hacerlo, Carlotta, al igual que las personas invidentes, se fija en el “paisaje sonoro” de cada persona. Sus andares, su forma de respirar, si se aclara la garganta o tose, etc. Al propio Valentin le dice que sus andares son desiguales, más que los de otras personas, por lo que le recordaría “aunque pasaran cien años”.

Además de la lectura y la pintura, a Carlotta le gusta grabarse el día a día, (con Mario, rastrillando el jardín, lavando la ropa, jugando con periquitos…). Empezó a hacerlo después de trabajar en muy diferentes ocupaciones: cuidadora de caballos, conductora de una hormigonera, y proyeccionista de un cine. Trabajos, muy importante para ella, donde apenas tuviera contacto con gente. Ahí, en el cine, se hizo así misma una reflexión importante: por qué se hacen tantas películas sobre personas. A ella le gustan mucho las de ciencia ficción, con extraterrestres o personajes como Darth Vader, con la careta, a los que puede recordar sin problemas, siguiendo bastante mejor la trama.

En definitiva, este es un documental que no solo da voz a los que sufren de prosopagnosia, y por añadidura a tantos otros síndromes tanto o más extraños que suponen todo un reto a los que lo padecen para aferrarse a la vida.

También trata de la soledad a la que, por unas u otras causas, se ven abocadas demasiadas personas. Para Carlota, en el colegio, el traslado de su amiga a Australia y la muerte de Mario, su caballo, son tres momentos clave donde se agudiza su aislamiento social. Es de agradecer que eventos como este festival, que ya se puede considerar de culto entre los amantes del séptimo arte, den un espacio para visibilizar estas “enfermedades raras” de las que apenas se habla en medios de comunicación.

 

Next Generation Short Tiger 2019

La selección de cortometrajes, el trabajo de futuras promesas de este arte, es in duda uno de los grandes alicientes para ir cada año, en los albores del verano, a las pantallas del Festival de Cine Alemán. Una gran variedad de trabajos en distintos géneros (sobre todo drama y comedia) y estilos (animación, stop-motion o con actores reales -algunos incluso se atreven con una combinación técnicas) nos traen una sesión para pausar nuestras vidas, reírnos y meditar con una sucesión de historias como si de una catarata visual se tratara.

Una catarata en la que es dificil con qué gota de agua quedarse, o elegir tres de ellas. Ojalá se puedan disfrutar, como siempre señalo, en Filmin una vez pasado el festival y demás circuitos de explotación… O que llegaran a los cines de nuestro país como ante sala a los largometrajes, (además de los cortometrajes que hacen en otros países, y no solo de Europa).

 

Un país libre (Free Country).

Christian Alvart, director y coguionista de este filme junto a Siegfried Kamml, traslada la acción, el thriller, de La isla mínima (Alberto Rodríguez, 2014) de las orillas del Guadalquivir (sur de España) a un remoto lugar en Alemania, situando la acción en 1992, los primeros compases de la Alemania reunificada tras la histórica caída del muro en 1989. Un trasfondo interesante para un remake que, muy dignamente elaborado y con dos interpretaciones muy solventes (Trystan Pütter y Felix Kramer), no deja de ser un (buen) calco casi simétrico a la versión española.

Por si en un futuro llega a nuestras fronteras, como espero, no voy a decir nada más para evitar destripar, nunca mejor dicho en este caso, detalles importantes.

 

11/06/2020

El arte lo dices según te sale decirlo (Kunst kommt aus dem schnabel wie er gewachsen ist).

El ultimo día del festival lo cierran tres producciones relevantes. El título arriba mencionado se trata de un documental sobre un taller de arte para discapacitados, pero muy talentosos. Con una gran y peculiar visión del Arte.

La directora Sabine Herpich, miembro del colectivo cinematográfico FSK y la Distribuidora Berlinesa Peripher con estudios en filosofía, literatura alemana moderna y sociología, ha querido mostrarnos el proceso de creación como no lo habíamos visto antes. Manteniendo el foco en las obras de arte antes que en las discapacidades de sus creadores. Unos «hablan» a través de sus obras de la vida y la muerte, otros pintan ciudades y paisajes. Otros interpretan obras de afamados pintores o retratos de personajes históricos a su manera… Muchos terminan exponiendo en galerías, mientras otros hacen manualidades o cestas que se pueden reproducir luego en serie. Así se ganan un dinero para seguir manteniendo este peculiar taller, con todas las necesidades, entre materiales y cuidadores, que necesitan.

La intención de Sabine Herpich es la de » forzarnos a mirar las obras desde una perspectiva asociada a las ideas y los pensamientos que hay detrás de su creación, pues son los propios artistas quienes revelan sus métodos de trabajo».

No cabe duda que Herpich, a través de la cámara, ayuda y expande la misión de los organizadores de esta peculiar escuela-taller: sensibilizar a la gente sobre la grandeza de sus artistas, organizando conferencias y exposiciones, o visitas guiadas (incluyendo a niños) al mismísimo lugar de trabajo y explicando todo el proceso.

Como toda escuela, la disciplina es una parte importante del aprendizaje, por lo que, además de crear, cada uno tiene una serie de tareas asignadas a través de un calendario rotatorio, ganado puntos según las van cumpliendo.

Un excepcional documental que sirve de potente herramienta educativa tanto para humanidades (sobre todo las relacionadas con el arte) como para las facultades de magisterio (especialmente las que se dedican a formar personas para atender a este colectivo) y sociología.

Cierra esta crónica casi diaria dos producciones dirigidas al público que, en mi opinión, menos representación tienen en los últimos años: adolescentes. Porque si infantiles, sobre todo en verano y navidades, o ya adultos, hay a lo largo de todo el año, las películas claramente dirigidas a los adolescentes, aproximadamente entre los nueve y los diecisiete años, hay relativamente poco. Con protagonistas de estos años, que reflejen de alguna manera sus problemas, sueños, aventuras imaginadas… Esto es algo que, a mi parecer, el cine de otros países debería imitar del cine germano.

 

Para adolescentes propiamente hablando, Nada más perfecto (Nothing more perfect). Y para el infantil, o pre adolescencia, diría yo, TKKG.

Nada más perfecto empieza, o se centra, en los problemas a los que se enfrentan los adolescentes, agudizados por las redes sociales. Sobre todo el sentirse o no integrados, amados, bien con sigo mismos.

La historia arranca con la búsqueda de Maya, (Lilia Herrmann, una joven promesa ante las cámaras) a sus dieciséis años, la manera visualmente poética de suicidarse en las redes, por lo que decide intentarlo en el viaje familiar, con la intención de sus padres de reconciliarse, que hace a Praga. «La muerte por vergüenza», (death-lover.com) tan sugerente como terrible sitio, es lo que hace que Maya termine  encerrándose en el baño de un karaoke, la primera noche que pasa en Praga con sus padres, poco antes de conocer a un joven dealer y estudiante de medicina (obligado por sus padres, otro punto interesante) que dará un giro a su vida. Lo hace haciendo ver a Maya que, en su caso, la vida es un juego y que tienen que relajarse y jugar bien, por la cantidad de gente, como los que viven en los slums de la India, que no pueden.

En un constante contraste, como la vida misma, entre la felicidad y la tristeza o angustia, e intercalando fragmentos grabados en vertical, «formato Instagram», con el habitual para el resto de pantallas, la debutante Teresa Hoerl, quien también ha cursado estudios en Psicología, nos brinda un buen punto de partida para un debate entre y sobre adolescentes. Quizá sea cierto que se ha hablado mucho de los adolescentes y las redes sociales, pero siempre es bueno recordarlo, de la misma manera que siempre se advierte sobre el peligro de las drogas o se sensibiliza sobre la extrema precaución que hay que tener al volante.

Solo vivo uno puede cambiar las cosas. Vida solo hay una. Carpe diem, pero con cabeza.

Reservo el cierre para TKKG, la otra película infantil junto a Alfons Mofletines. Se trata de la precuela a la saga literaria de la banda caza criminales más conocida en Alemania, formada por el intrépido y aspirante a ingeniero Tim; Willie (alias «Kloschen» -albóndiga-, el hijo de un poderoso magnate; Karl, el experto en tecnología y Gaby, la hija de un inspector con mucho olfato. Tim y Kloschen son los primeros en conocerse el primer día en el internado en el que, por distintas razones, son becados. Al principio parecen no congeniar en absoluto, pero tras el secuestro del padre de Kloschen es secuestrado, se verán en vueltos en una peligrosa aventura que les unirá para siempre a Karl y a Gaby. Así nace el equipo TKKG (sus iniciales). A un servidor le dan ganas de indagar más acerca de este simpático  y heroico grupo que no duda en saltarse las normas en su lucha contra el crimen. En este caso, el fin justifica los medios… Los niños, una vez más, demuestran que son capaces de mucho más de lo que pensamos. Sobre todo si están unidos.

Con mucho humor y una buena dosis de lealtad, una vez más los alemanes demuestran el buen hacer de cara a esta franja de la audiencia, después de otros títulos que pudimos disfrutar en pasadas ediciones de este festival. como Los Cocodrilo, Los hermanos de negro, etc. Títulos que nos recuerdan a Los cinco, The Hardy Boys, Los tres investigadores, y, ya más recientemente, (y en otro estilo), la saga de Harry Potter.

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