Pequeño contratiempo, que nos llega a los cines este viernes 4 de junio, es una simpática, un punto mordaz, fantástica, pero, sobre todo emotiva comedia australiana escrita y dirigida por Josh Lawson.

Una película que nos hace una importante reflexión sobre la importancia de lo que de verdad importa: estar más tiempo con los que se quiere y dedicarlo a lo que uno ama, a sus actividades por las que de verdad siente interés. Por más trillado que esté este sabio consejo, siempre es bueno recordarlo.

El propio Lawson nos explica cómo le surgió la idea de este film, en plena crisis existencial, luchando contra la sensación de que el tiempo se le escapaba. Influido por obras de ficción como ¡Qué bello es vivir!, de Frank Capra, y Cuento de Navidad, de Charles Dickens, (además, según confiesa, por directores como Billy Wilder), Lawson se sintió atraído por la idea de poder ver toda una vida en instantáneas y así aprender una lección.

A Lawson también le atraían los dramas sobre el mundo de las relaciones y el género de comedia romántica, “principalmente porque es un género muy humano”, nos dice. Y continúa: “No hay nada de quintaesencia geográfica en ello. Todos los seres humanos pueden relacionarse de alguna manera. Todos luchamos por amar y ser amados, por estar sanos y felices. Y siento que nunca habrá límite a lo que se puede explorar dentro de ese género”.

Sobre el proceso de escritura, Lawson nos explica que “probablemente tardé dos o tres semanas para sacar el primer borrador, y luego el proceso de reescribir y dar forma y perfeccionar me llevó mucho más tiempo. En realidad, disfruto mucho de esa parte del proceso de reescritura; de poder alejarme de él y volver a verlo con ojos nuevos y sentir que lo lees como si fueras alguien que no lo ha escrito”.

Aunque el proceso de escritura fue bastante rápido, Lawson dice que “la génesis de la idea fue filtrándose o germinando dentro de mí durante unos cuatro o cinco años antes”.

El film comienza con tintes de comedia romántica, un género dominado por los franceses, con permiso de los italianos, con Teddy (Rafe Spall), acostumbrado a dejarlo todo para “después”, conociendo en Año Nuevo, de una forma un tanto accidental y repentina a Leanne (Zahra Newman), el amor de su vida.

Poco tiempo después, acompañado por Leanne, en una visita la tumba de su padre, Teddy recibe el extraño regalo de una misteriosa mujer (Noni Hazlehurst). Entrando en un desesperante bucle acelerado tras su boda con Leanne, cada amanecer será para Teddy un año después, justo en su aniversario. Tendrá que aprender a organizar su vida y, sobre todo, cuáles son sus prioridades para vencer esta maldición.

Para ello, contará con la idea de su mejor amigo, Sam, cuyo papel fue el primero en ser decidido.

El director Josh Lawson pensó desde el principio en el cómico y actor estadounidense Ronny Chieng para el papel. “Había conocido a Ronny a lo largo de los años en los círculos de la comedia y simplemente pienso que es un tipo tan agradable y, obviamente, un comediante increíble”, dice Lawson. “He estado observando su trayectoria ascendente en los últimos años, entrando en ‘The Daily Show’ y ‘Crazy Rich Asians’ y luego más allá.

Así que conseguir que participara en la película fue un verdadero privilegio. Es un tipo realmente apasionado. Creo que mucha gente se va a sorprender con su capacidad. Me pareció un actor con una profundidad y un dinamismo increíbles”.

El sentimiento era mutuo y Chieng expresó que era un gran fan del trabajo de Lawson antes de unirse al proyecto. “Creo que cualquier cosa que haga estará bien hecha y será una historia muy interesante. Sólo su nombre me bastó para involucrarme”.

Al describir su personaje, Chieng dice: “Sam es el mejor amigo de Teddy. Es una persona muy ilustrada en el sentido de que parece valorar el tiempo y estar en el presente más que Teddy”. En un intento de prepararse para el papel, Chieng bromea diciendo que “perdió mucho tiempo sólo para asegurarse de que entendía la mentalidad de la película. Pasé mucho tiempo viendo Netflix y tumbado e ignorando las llamadas de mis seres queridos, intentando ponerme en una situación en la que me despertara cada día sin saber el estado del mundo. Intenté vivir en una confusión constante durante unos seis u ocho meses”.

Encontrar al hombre adecuado para interpretar al héroe, Teddy, fue un poco más difícil, dice Lawson, pero estuvo encantado de encontrar al actor británico Rafe Spall para que le acompañara en el viaje. “El personaje de Teddy es un papel colosal. Creo que Rafe me dijo, y yo no me había dado cuenta, que dice una de cada dos líneas de la película. También tiene que cubrir mucho terreno emocional, no sólo ser cómico, sino que tiene que ser dramático y realmente tiene que sufrir mucho y encontrar un equilibrio entre la ligereza y la sombra”.

Spall estaba rodando un programa de TV en el Reino Unido cuando le llegó el guion y, tras leer las primeras páginas, quedó enganchado. “No podía dejarlo”, añade. Supongo que la única palabra que puedo decir es “deslumbrado”. Deslumbrado por la destreza, la tensión y la frescura, y la comedia a carcajadas del guion”.

Lawson conocía el trabajo de Newman como actriz de teatro en Australia y consideró que aportaba una brillante profesionalidad. Dice Lawson: “Ella se toma el oficio muy en serio, y yo también. Y creo que como yo también tengo formación teatral, como actor, abordamos el trabajo con la misma seriedad, con la misma precisión.

Era un equilibrio perfecto entre Zahra y Rafe, donde él tenía que probar muchas cosas diferentes y dejarlo luego rebotar en ella. Formaban una pareja encantadora”.

Newman se sintió atraída por “la facilidad de la escritura y el carácter lúdico de la misma” cuando hizo la primera prueba para la película. “Como actriz te da mucha maleabilidad y espacio para moverte y jugar con tus compañeros de reparto. Te da un sentido de propiedad y una sensación real de que tú también te encuentras con el material, que tú y el material podéis fundiros y tener sentido juntos”.

También le atrajo la idea planteada en el guion sobre cómo valoramos el tiempo. “Creo que se trata de cómo elegimos valorar las cosas que hacemos con el tiempo que tenemos”, reflexiona Newman. “También creo que una de las lecciones que Teddy aprende en la película, a través de Leanne, es que no se trata de grandes gestos, no se trata de grandes cosas. Se trata de la calidad del momento. Se trata de honrar y reconocer las cosas que realmente importan”.

Otro papel clave en el reparto fue el de “La desconocida”, interpretado por Noni Hazlehurst. Sobre el casting de Hazlehurst, Lawson exclama: “Noni Hazlehurst es un tesoro nacional aquí en Australia, y yo crecí viéndola en una televisión infantil, así que Noni ha sido una especie de figura omnipresente en el entretenimiento australiano durante toda mi vida”. Esta fue la primera experiencia de Lawson trabajando con Hazlehurst y dice que fue “probablemente la que más me impresionó en el plató”.

Un pequeño contratiempo no sólo recuerda a las películas ya mencionadas por el propio Josh Lawson, o El día de la marmota y Naúfrago, que Teddy llega a mencionar, la primera por lo que le está sucediendo y la segunda por su estado de soledad y dejadez en el que se levanta uno de los días, sino que, más veladamente, Teddy se referirá a El retrato de Dorian Gray en forma de piropo a Leanne para intentar recuperarla.

Continuas referencias a lo fugaz de la vida… Carpe diem, que dijeron los romanos.

@EduVicu

 

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