Este fascinante documental Las guardianas del planeta es una valiosa herramienta educativa multidisciplinar: biología (nos habla de los ciclos biológicos de la ballena, los distintos tipos de ballenas que existen, funciones en la cadena alimenticia global y cómo protege y favorece la producción de oxígeno en la Tierra); comunicativa, (estos fascinantes seres han sido capaces de crear unas muy avanzadas redes de comunicación, con diferentes sonidos para cada tipo de mensaje) y arte, ya que cuenta con unos planos inspiradores para pintores y fotógrafos.

El documental, o docudrama, se inicia con una historia de valentía, amistad y esperanza. Se trata del rescate de una ballena varada por parte de un joven al que se van sumando cada vez un mayor número de personas. Sin diálogos, se relata, como hilo conductor, cómo no escatiman esfuerzos para mantener con vida la ballena, mientras el joven además intenta tranquilizarla.

Entre tanto, mientras sube la marea, vamos descubriendo la historia de estas extraordinarias criaturas, habitantes de los océanos del mundo. Inspirada en el bestseller de Heathcote Williams, Whale Nation, nos lleva a descubrir los territorios inexplorados y una sociedad bastante poco conocida: la de las ballenas, con sus extraordinarias habilidades y sus vidas increíblemente ricas y complejas.

Es interesante rescatar estas palabras del director y guionista, Jean-Albert Lievre.

<<A diferencia de las grandes producciones de animales, que suelen movilizar equipos pesados en los cuatro puntos cardinales, decidí rodar ‘Las guardianas del planeta’ de otra manera, para favorecer la movilidad del rodaje con un equipo reducido al mínimo y trabajando con profesionales locales.

Como las ballenas viven en todo el mundo, se tomaron decisiones para limitar los desplazamientos de hombres y equipos. Por ejemplo, se eligió México porque allí se encuentran tres especies. Los equipos de rodaje se redujeron a 2 ó 3 personas, dando prioridad a los técnicos y equipos ya presentes in situ.

Así, cuando salíamos de París, no éramos más de tres, y a veces iba solo, trabajando en el lugar con pescadores, buceadores, “dronistas” o ingenieros de sonido locales.

Viajábamos con poco equipaje, ya que el material pesado se alquilaba in situ (tanques, cilindros, combis, compresores, drones, etc.). Con una red de contactos por todo el mundo, organizamos la producción en tres círculos:

– Rodajes con el equipo reducido de París (en Groenlandia, México, Argentina, Polinesia, Bretaña, Mediterráneo y Normandía).

– Rodaje con equipos locales (Sudáfrica, Australia, Tonga, Kamchatka).

– Fotógrafos y operadores por encargo (Antártida, Hawái, Noruega).

Este esquema de producción me permitió cierta agilidad y fue esencial para lograr las mejores imágenes cuando no se daban las condiciones de rodaje. Por ejemplo, cambiar de lugar y posición las cámaras cuando los animales no estaban o si el tiempo no era favorable.

A menudo pasa un día sin que haya imágenes utilizables. Pero a veces, en unas horas, una reunión mágica puede borrar varios días de fracasos. Hay que tener paciencia, confianza, no estresarse nunca y rodearse de los mejores especialistas. Tuve la suerte de trabajar con algunos de ellos: Denis Lagrange (director y director de fotografía submarina), René Heuzey (buceador profesional especializado en grandes mamíferos marinos, incluidos cachalotes,

director y jefe de cámara submarina), Yves Lefevre (submarinista), Roger Horrocks (jefe de cámara submarina), Yann Hubert (cámara y fotógrafo submarino en la Polinesia francesa), Jean-Charles Granjon (jefe de cámara submarina en Marsella).

Había que reunir varias condiciones: buen tiempo, buena visibilidad submarina, mucha paciencia, animales dispuestos a encontrarse, reactividad y ¡suerte!>>.

Por todo ello recomiendo sumergiros Las guardianas del planeta, todo un aldabonazo a nuestras conciencias que Vértigo Films estrena hoy en nuestras salas de cine.

Para terminar, os dejo el poema Whale Nation (Heathcote Williams):

En las aguas, las ballenas se han convertido en la especie dominante,

sin matar a sus propios congéneres.

En las aguas, las ballenas se han convertido en la especie dominante,

pero permitiendo que los recursos de los que se nutren puedan renovarse.

En las aguas, las ballenas se han convertido en la especie dominante,

pero utilizan un lenguaje de comunicación, no de eliminación de rivales.

En las aguas, las ballenas se han convertido en la especie dominante,

pero no protegen celosamente su territorio con una seguridad agresiva.

En las aguas, las ballenas se han convertido en la especie dominante,

sin entregar su inocencia a cambio de posesiones.

En las aguas, las ballenas se han convertido en la especie dominante,

pero reconocen otras voluntades distintas a las suyas.

En las aguas, las ballenas se han convertido en la especie dominante,

sin dejar que su población alcance proporciones de plaga.

En las aguas, las ballenas se han convertido en la especie dominante,

un extraterrestre que ya ha aterrizado…

la inteligencia marina, con la sabiduría de las profundidades.

Desde el espacio, el planeta es azul.

Desde el espacio, el planeta es el territorio

no de los humanos, sino de las ballenas.

@EduVicu

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