Mediodía, leche fría

¡mucho gusto en conocerte!

ven a verme algún día,

un regalo yo te haría.

 

Ya lo sabes no es mi día

Estoy solo, melodías

muerte lenta, sangre fría.

 

Fui valiente, fui de frente,

ninguno se lo creía

no me importaba mi vida

inconsciente, una inocencia perdida.

 

Ya no me queda energía

duermo casi todo el día

suelo tener pesadillas,

los demonios me visitan.

¡quita, quita!

me he vuelto muy mariquita.

 

Nunca levanto la vista,

tengo stress, veo el mundo del revés.

Salgo poco, hablo solo,

voy de la cama al sofá

¡Esto tiene que cambiar!




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Artículo anteriorEl mal en tu reflejo
"Aprendí a ser formal y cortés y a cortarme el pelo una vez al mes. Mas si me aparté de la sociedad, fue que nunca me gustó la vulgaridad". Escritora por devoción y lectora por convicción.

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