Valhalla rising, película dirigida y escrita por Nicolas Winding Refn, es una pequeña y extraña alegoría del infierno desatado en la Tierra, las “Highlands (tierras altas) norteñas” con sus fiordos, brezos y rocas. Un infierno que algunos propagan y otros tratan de evitar, buscando la salvación, riquezas o la gloria.

Protagonizada por Mads Mikkelsen (One Eye) y el joven Maarten Stevenson (“the Boy”), que hace de una especie de lazarillo de Mads. No es que éste sea ciego. Aunque tuerto, es un feroz luchador.

Esta historia onírica entre vikingos, algunos cristianizados, y otras tribus, tiene un impresionante nivel de producción, con un gran uso de estos paisajes, que, junto a los cambios de ritmo y al manejo de la cámara para ponernos donde Nicolas quiere situarnos, demuestran, tras Drive y Neon Demon, que es un talentoso director cuya carrera merece la pena seguir.

Un director y guionista, como él mismo dice, que “desde niño ha estado enamorado de la ciencia ficción, el Spaghetti Western y las Samurai Sword Plays. Géneros donde el protagonista es un héroe de proporciones mitológicas… un silencioso guerrero solitario. One Eye es ese personaje”.

Nicolas nos confiesa que su obsesión por lo sobrenatural, y quizá la muerte también, le viene de “un pulp cómic book” que su madre le leía a los cinco años sobre un padre y un hijo que se embarcaban en un viaje a la luna. En una cueva descubrían un féretro hecho por manos humanas… Poco más recuerda, pero no cabe duda de que le dejó huella.

En cuanto a la violencia, al igual que Quentin Tarantino, la ve como una forma de arte, con la única diferencia entre ambas estriba en que, “en la vida real, la violencia destruye, mientras el arte inspira”.

Eso sí, hay que insistir en lo onírico y especial de la historia que A Contracorriente Films nos trae, varios años después de su estreno mundial a España. Una película, un viaje al corazón de la oscuridad, que seguro provocarán más de un debate entre los espectadores.

@EduVicu 

Por fin llega a nuestras salas (gracias a A Contracorriente Films) la película que Nicolas Winding Refn perpetró, desde una doble autoría como guionista y director, y estrenó hace ya 12 años. Y, siendo Drive y Neon Demon dos películas muy valoradas por el que escribe, el visionado de Valhalla Rising se presentaba como una cita ineludible con el arte del realizador danés.

Con una constante carga onírica y simbólica que estructura el críptico guion, el poderío visual es seguramente la mayor de las fortalezas del film, amén del trabajo de un Mads Mikkelsen que nos ofrece una interpretación puramente física y gestual, ante la ausencia total de líneas de diálogo en su rol.

Toda una experiencia que, lindando con lo experimental, encandilará a los incondicionales de Winding Refn.

http://@Juanlu_num7

 

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